¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Su uso a nivel médico está muy extendido en diferentes especialidades como la oftalmología, neurología, rehabilitación y dermatología.

¿Para qué se utiliza en medicina estética?

A partir de febrero de 2004 el Ministerio de Sanidad aprobó su uso con fines estéticos, siendo su indicación principal el tratamiento de las arrugas de expresión del tercio superior de la cara. Las arrugas del tercio superior de la cara son las que se generan con la contracción de los músculos faciales en la frente, el entrecejo y la zona periocular externa (“las patas de gallo”).
El resultado del tratamiento con botox es un aspecto más relajado y sereno, aportando más belleza al rostro.

¿Existe peligro por su uso?

La toxina botulínica produce la parálisis/relajación del músculo en el que se aplica. Las dosis usadas en medicina estética son muy bajas, insuficientes para provocar riesgo de toxicidad general en adultos. Podemos decir por tanto que en manos experimentadas y respetando las dosis recomendadas es un procedimiento seguro.

¿Cómo se administra?

Mediante el uso de agujas muy finas se infiltra el producto en el músculo diana que queremos relajar y eliminar así la arruga que la contracción de éste genera. El procedimiento es prácticamente indoloro.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

El efecto secundario más frecuente es la aparición de un pequeño hematoma en algún punto de inyección. Dicho hematoma se disimula fácilmente con maquillaje, que se puede aplicar a partir de las siguientes 24 horas.
Puede aparecer así mismo un pequeño edema o inflamación que desaparece de forma espontánea en pocos minutos, generalmente sin necesidad de tratamiento.

El resto de los efectos secundarios son muy poco frecuentes, entre los que destacan:
Infección en el punto de inyección.
Alteración transitoria en la sensibilidad cutánea.
Asimetría facial que se corrige en el momento de la revisión (retoque).
Caída de los párpados o de las cejas, que es transitoria.
La reacción alérgica es extraordinariamente rara pero hay que tenerla en cuenta y tratarla con antihistamínicos en caso de que aparezca.

¿Cuándo aparecen sus efectos?

Los efectos de la toxina botulínica pueden aparecer a partir del 4º día, aunque en la mayoría de los casos no se hacen evidentes hasta la primera semana. De todas formas el efecto de la toxina puede seguir produciéndose hasta pasados los primeros 15 días, momento en el cual se suele programar una revisión para ver si es necesario realizar algún retoque. El efecto máximo de la toxina botulínica se aprecia aproximadamente al mes.

¿Cuánto duran los efectos de la toxina botulínica?

La duración de la toxina botulínica es variable, ya que depende de las dosis administradas, del sexo, de la raza y del tamaño y capacidad de contracción del músculo a tratar (en las personas hipertónicas la duración puede ser menor).

De forma general la duración media del efecto de la toxina botulínica es de 4-6 meses, existiendo casos en los que la durabilidad es mayor, sobre todo con el uso habitual de este tratamiento.

Contraindicaciones de la toxina botulínica

Paciente con enfermedades neurológicas como la Miasteina gravis.

Alergia a la toxina botulínica o a la albúmina.

Infección o proceso inflamatorio en la zona a tratar.

Uso de antibióticos aminoglucósidos a dosis altas.

Embarazo o lactancia.

Insuficiencia renal.